Lo que hoy se tira en una demolición puede ser el material de una nueva obra. Y eso ya no es solo una idea: Navarra acaba de dar un paso importante para hacerlo más fácil.
Navarra ha publicado una Guía para la certificación de áridos de RCD, un documento técnico y orientativo que busca dar un marco homogéneo para la certificación voluntaria de áridos reciclados procedentes de residuos de construcción y demolición. La guía no crea por sí sola una nueva norma obligatoria, pero sí organiza requisitos técnicos, controles de producción, ensayos y criterios de evaluación para facilitar que estos materiales ganen trazabilidad, calidad y confianza en obra.
¿Por qué importa esto tanto?
Porque en construcción el gran freno no suele ser solo “reciclar”, sino conseguir que el mercado acepte y utilice el material reciclado con seguridad. La propia guía navarra pone el foco en eso: credibilidad del producto, atributos de calidad, autocontrol, etiquetado, trazabilidad y certificación por organismos acreditados.
Y aquí la comparación con Euskadi es especialmente interesante.
En Euskadi ya existe desde 2015 una orden específica que regula los requisitos para usar áridos reciclados procedentes de la valorización de residuos de construcción y demolición, incluyendo usos permitidos, condiciones de uso y criterios y frecuencias de control de producción. Además, la web oficial del Gobierno Vasco recuerda que estos áridos deben suministrarse con la documentación que acredite el marcado CE para los usos tipificados en esa orden.
Además, Euskadi no se ha quedado solo en la norma. El Manual de Directrices para el uso de Áridos Reciclados en Obras Públicas de la CAPV explica expresamente que su objetivo es fomentar el uso de áridos reciclados en las obras públicas e incluirlos como criterio de compra verde en los pliegos de contratación.
Dicho de forma sencilla:
Navarra está reforzando ahora la confianza técnica en el producto con una guía de certificación.
Euskadi ya venía trabajando con un enfoque más amplio: regulación del uso, manuales para obra pública y compra pública verde para empujar la demanda.
Hay otro dato relevante: el Plan de Prevención y Gestión de Residuos de Euskadi 2030 señala que para los RCD la capacidad instalada de tratamiento en la CAPV es suficiente y añade que la promoción del uso de áridos secundarios, la normalización de usos y el fomento de la compra pública y privada verde ayudarán a reincorporarlos al circuito económico y productivo e incrementar las tasas de reciclaje y valorización.
Así que la lectura de fondo es clara:
no basta con gestionar mejor el residuo; hay que convertirlo en un material confiable, normalizado y demandado por el mercado. Navarra da ahora un paso potente en la parte de la certificación y la confianza técnica. Euskadi lleva tiempo construyendo la parte de regulación, usos permitidos e impulso desde la contratación pública.
♻️ La pregunta ya no es si los residuos de construcción pueden reutilizarse. La pregunta es si estamos dispuestos a incorporarlos de verdad en la obra como un material normal, fiable y competitivo.
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